riendo al estribo del birlocho de doña Costanza de Bobadilla, caballero en la jaca castaña, con su portapliegos lustroso, sus plumas blancas y su chascá polaco? Lo único que consintió doña Ana que no fuese á la expedicion fué la lanza, porque al cabo no iba á haber formacion ni cargas de caballería, y parecia ya demasiado belicoso el llevarla. Doña Ana, no obstante, sintió que Costancita no viese á su hijo hacer el molinete, como enredando en sus ráudos circulos las balas y la metralla. Doña Ana decia que entonces se asemejaba su hijo á Diego Leon.
Como en la ciudad, á donde iba el doctor Faustino, no habia Universidad, ni salon. de grados ó paraninfo, hubo de desperdiciarse tambien otro medio de seduccion, y no se embaularon la muceta, el bonete, la borla y demás insignias doctorales.
Por último, llegó el dia de la partida. Madre é hijo se abrazaron cariñosamente. El doctor Faustino con traje de campo, zahones, faja y marsellé, montó en su jaca castaña, enjaezada con aparejo redondo, lleno de flecos de seda, y dos retacos. Respetilla, como escudero, le seguia en un mulo tordo, y con vestidura parecida, aunque más pobre. Después cer raba la marcha otro criado, nada menos que con tres mulos de reata, donde iban el equipaje del—se-