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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/139

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del doctor Faustino

cobardía. ¿Haria que Respetilla lo diese todo buenamente á alguna criada para que ésta lo entregase la señora? Tal arbitrio ó recurso no parecia mal al pronto; pero, apenas recapacitaba el doctor, cuando le encontraba relleno de inconvenientes y preñado de peligros. Acaso las criadas, que en Andalucía suelen ser aficionadas á golosinas, se atracasen de todo, é se llevasen gran parte á sus casas, ó agasajasen á sus novios con lo más apetitoso y delicado, menoscabando así la grandeza y dignidad del presente, antes de que le viese doña Araceli y fuese á encerrarle en la despensa.

Ello es que la entrega del presente dió mucho en que pensar á D. Faustino. ¡Cuánto se arrepentia de haberle traido!

—Estuve sobrado condescendiente con mi madre—se decia, sin recordar que él mismo, dentro de Villabermeja, respirando aquellos aires, sujeto á aquellos influjos campesinos, y distante aún de la prima burlona y seductora, no habia considerado con desden ó desvio el presente suculento. Ahora, por el contrario, quizás ponderaba más de to justo su ridiculez, murmurando entre dientes: —Costancita se va á burlar de mí. De seguro que ha visto los tres mulos de reata que venian en pos de nosotros. Sin duda que estará diciendo: ¿Qué