IX Entrevista misteriosa.
Durante tres ó cuatro dias se repitió la misma funcion, si con algunas variantes en los pormenores, idéntica en la sustancia.
De dia, cercada siempre doña Costanza de amigas y admiradores, no daba ocasion para que su primo le hablase en secreto.
Solia cruzarse sólo entre ámbos alguna mirada fugitiva, pero, tan confusa en la expresion por parte de ella, que aún sorprendida por alguien, no hubie ra podido ser interpretada de modo que la compromeliese.
De noche, con el mismo recato y las mismas precauciones, se renovaban las citas y los coloquios pur la reja del jardin; pero el amor no daba un paso.
La mariposa revoloteaba siempre en torno de la z y no se quemaba.
La inclinacion á amar no llegaba á convertirse en amor.