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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/29

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del doctor Faustino

Salieron, pues, de improviso al camino, cuando pasó el coche de su Señoría Ilustrísima, desarmaron con rapidez á los dos escopeteros que iban custodiándole, y el ángel dijo con buenos modos al obispo, que echara pié á tierra. Obedeció el santo faron y bajó con su secretario, aunque bastante atribulado.

Extraordinaria fué su consolacion y grande su contento cuando el cura Fernandez se quitó las patillas postizas y procedió & la anagnórisis ó reconocimienlo, mostrándose como condiscípulo afectuoso y lleno de respeto, que sólo deseaba echar un filete á la amistad y tener un rato de palique. Llevó cl cura al obispo á una especie de tienda de campaña, que á un lado del camino tenia preparada, y alli le regaló con rosóli y mistela, con bizcochos y mostachones, y con rosquillos de Loja, que sén los más delicados que se comen.

Estuvo tan discreto el cura Fernandez, lució tanto en la conversacion, y dijo tan buenas cosas, asi de filosofía como de teología, que el obispo salió encantado y halló agradable hasta el susto que habia recibido.

Pronto, con la proteccion del obispo, llegó el cura Fernandez á ser cura en Málaga, en el barrio del Perchel, donde tenia feligreses muy á propósito para que él los catequizara, y ovejas levantiscas que