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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/303

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del doctor Faustino

dal y ponerse á flote. Ya desempeñado, y con el crédito de su ilustre apellido y de su mucho saber, tal vez no sea difícil que elijan á Vd. diputado. Asi fuesen como Villabermeja los demás pueblos del distrito. Aquí manda mi padre, y por consiguiente mando yo. Si la ocasion se presentase y hubiese con quien contar en los otros pueblos, aqui volcariamos el puchero en favor de Vd. De este modo iria Vd. .

Madrid como debe ir. Entre tanto, siga Vd. en sus estudios, escriba, medite, aumente sus conocimien tos, pero no sea tan huraño. El arco no ha de estar siempre tendido. Bueno es que tenga el alma sus ratos de solaz y esparcimiento. Véngase Vd. por aquí, charlaremos y seremos excelentes amigos. Yo no soy ninguna sábia, y sólo podré decir á Vd. cosas vulgares; pero tengo recto juicio y acertaré á dar á Vd. buenos consejos; y tengo además el genio tan alegre, que si logro no fastidiar á Vd., no hay término medio, he de lograr tambien disipar sus melancolias y ponerle regocijado, con el regocijo rústico y Jugareño que por acá se estila.

—¿Cómo habia yo de imaginar, querida Rositarespondió D. Faustino,—que habia de tener en usled una amiga tan buena? No llegaban á mis oidos sino las burlas que Vd. hacia de mí. Tenia miedo de presentarme á Vd. No debe Vd. tildarme de huraño.