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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/336

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Las ilusiones

Gerinellos, sw... chula. No falta ahora más sino que digan por abi quo te mantiene ó que 16 mantanga en afecto.

Tal vez un orgullo aristocrático desmedido aajeraba las cosas; pero en el fondo, había mucho de verdad en lo que doña Ana estaba diciendo. Don Faustino lo sentia asic la irritaba la fiereza de expresion y de sentimientos con que su madre le zas heria: pero allá en lo más hondo de su conciencia se declaraba culpado.

—Los jornaleros que han estado binando en la Nava prosiguió la tremenda matrona rondeña—vuelven contándolo todo segun su estilo. Todo ha llegado á mis oidos como lo cuentan. La señorita doa Rasa futierrez te absequia, te favorece, te regala, te encumbra basta elia, te elige por su favorite, te buce como pudiera lucir un brinquillo, se muestra espléndida por tu causa, dando á todos para cenar cordero y vino generoso; en fin, aparece á los ojos de todos como reina ó emperatriz que saca de la nada á uno de sus vasallos, porque le ha caido en gracia.

Los que hayan vivido en una aldea y conozcan sus usos y costumbres, comprenderán el furor de doña Ana, dado su carácter. La malicia de los campesinos es sin piedad; y cuantos habian visto á don