Ir al contenido

Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/387

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
381
del doctor Faustino

chos álamos y otros árboles y matas, que hacian el paraje sombrio, formando verde espesura.

Siempre distraido el doctor en sus cavilaciones, no vió ni oyó que de repente salieron de la arboleda cinco hombres á caballo y con inaudita rapidez se le pusieron delante atajando el camino. No lo advirtió ó no tuvo tiempo para advertirio, tan li—gera fué la maniobra de los ginetes, hasta que uno de ellos gritó: —¡Alto ahí!

Entonces vió el doctor que cuatro de los cinco le apuntaban con las escopetas. Quiso volver atrás para escapar, dando un rodeo, y notó que otros tres hombres á pié, armados tambien de escopetasse le venian encima. Estaba completamente cercado, y en tan estrecho circulo, que ni para revolverse le quedaban tiempo ni espacio.

—Rindete ó mueres!—gritó otro de los de á caballo.

Hallábanse los enemigos tan cerca, y era tan apremiante la situacion, que todo lo que no fuese rendirse era una temeridad; pero nuestro héroe desesperado de que en medio de su viaje le detuviesen, tomó una resolucion tremenda. Cogió del arzon de la silla una pistola, la montó, y apuntando al de á caballo que tenia más cerca, le dijo: —Abre paso, tunante, ó te levanto la tapa de los