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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/394

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Las ilusiones

LAS PLUSIONES suya; que si la hija de Joselito fuese la agraviada, su padre la vengaria.

D. Juan Crisostomo no quiso ni pudo ser ménos que Joselito el Seco; y por medio de su aperador, envió recado á Respeta, diciéndole que los aereedo res de los Mendozas no querian aguardar más; que era menester pagarles en el término de diez dias, y que de lo contrario, serian ejecutados los Mendozas.

Rosita, no contenta con esto, dictó ella misma una carta insolente á doña Ana, amenazándola si no pagaba en el término señalado. El escribano, aunque resistiéndose y con mano temblorosa, tavo que firmar la carta.

Respetilla, cuando se enteró de lodo por su padre, fué á casa del escribano, habló con Rosita, le echo en cara su mal proceder, y trató de suavizarla.

Viendo que era inútil la dulzura, empezó á echar fieros y á desvergonzarse con Rosita; pero ésta se revolvió enérgica contra él y le arrojó de su casa con cajas destempladas. Ganas se le pasaron á Respetilla de dar una soba á la hija del escribano, y aún de sacudir el polvo al escribano mismo; pero el miedo de provocar un lance sangriento con algun criado de aquella casa, lance que podia terminar en que le enviasen á Ceula, tuvo á raya los impetus de su lealtad devocion á D. Faustino. Harto hizo el