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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/42

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Las ilusiones

oirla algunas veces. Yo era aficionadísimo á la música, y si mi manía de ver mundo y mi vida agitada de marino y de comerciante lo hubieran consentido, quizás hubiera sido un excelente artista. Lo cierto es que un dia corté una caña del cañaveral, hice varios canutos, y á fuerza de pruebas y tentativas, ya oradando con mi navajilla los canutos de un modo, ya de otro, acerté á dar su justo valor á cada nota, y logré formar una acordada y sonora flauta, con la que tocaba cuantas canciones habia oido, y muchas sonatas que se me figuraba que no habia oido jamás en el mundo, porque las inventaba yo mismo ó eran como reminiscencias vagas de la música del cielo que habia logrado oir en mis arrobos. Mi invencion de la flauta y mi habilidad para tocarla fueron may celebradas en todo el lugar y me valieron un millon de besos de mi pobre madre. Consideren ustedes ahora si, teniendo estos y otros recuerdos aquí, no me han de parecer Villabermeja y sus alrededores más hermosos que todas las zonas habitables del globo terráqueo.

Nada tenia que replicar á esto Serafinito, más convencido que el propio D. Juan de todas las excelencias de Villabermeja. Sólo yo replicaba, pero D. Juan Fresco me sellaba los lábios con nuevos argumentos, en los que aparecia un carácter poéti.