con quien jamás habia acertado á sostener un diálogo que durase cinco minutos. En cambio, ora jugando, ora en francachelas, en ferias y en excur siones á otros pueblos de Andalucia, ora en regalos á las 'mancebas que habia tenido, ora con su desórden, mala administracion y necios planes, D. Francisco Lopez de Mendoza se habia en pobrecido y se babia. empeñado.
D. Faustino, lejos de remediar los males de su casa, los habia agravado más, si no con gastos grandes, con su imprevision y su descuido, y con au incapacidad para las cosas prácticas de la vida.
Su conducta reciente habia provocado por último la cólera de Rosita, y habia traido sobre la cabeza de su madre el golpe rudo, que, en union con su fuga y cautiverio entre los ladrones, habia acabado por matarla. D. Faustino no queria perdonarse nada de esto. Estaba inconsolable.
La niña Araceli y el Padre Piñon, que eran tan buenos, le hablaban de resignacion; le decian que era menester conformarse con la voluntad de Dios; Y aseguraban que doña Ana, que habia sido tan virtuosa, no podia ménos de estar en el cielo. A par de estas razones, fundadas en la fé, sacaba á relucir el Padre Piñon, con un candor delicioso y con un sentido comun exento de sentimentalismo, otros-