portantes, durante los diez y siete años, que tan sin dicha perdió en Madrid D. Faustino.
Bl escribano D. Juan Crisóstomo Gutierrez murió tranquila y cristianamente en su lecho. El padre Pinon, que le asistió en aquel último trance, exigió de él que se casase con Elvirita. El escribano se casó, reconociendo y legitimando á un hijo que de Elvirita tenia, llamado Serafinito, á quien ya hemos visto figurar en la introduccion de esta historia. Los bienes del escribano eran tan cuantiosos, que, divididos en partes iguales entre sus tres hijos, bastaron á dejarlos muy ricos á todos.
En el momento de nuestra historia á que hemos llegado, Serafinito permanecia soltero; y Ramoncite hacia años que estaba casada con D. Jerónimo, el cual ejercia con gran éxito y timo la medicina en Villabermeja. Aunque no tenían hijos, que estrechasen los lazos conyugales y completasen su dicha, la médica y el médico vivian muy felices.
Rosila, á pesar de sus lances con D. Faustino, harto escandalosos para que pudieran olvidarse, era tan graciosa, tan discreta, tan firme de voluntad y tan rica, para aquellos lugares, que siguió siendo pretendida de muchos. Sólo de ella dependia el hacer ó no lo que se llama un buen casamiento.
El amor al régimen autonómico y tal vez el re-