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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/475

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del doctor Faustino

atreveríamos á añadir que Costancita habia pasado el tiempo sin que el tiempo marcase en ella su rasIro destructor, como aquellas princesas encantadas que se conservan en el mismo ser en que las cogió el encanto, si no fuese porque habia habido mudanzas favorables. La tez, de trigueña que era, habia adquirido una blancura trasparente y nítida, propia encarnacion de diosa ó de ninfa y no de sér mortal; y las manos tambien, mejor cuidadas ahora, parecian más bellas en contornos y dintornos y en el color y esmalte de la carne y de las uñas. En todo esto, aunque hubiese habido alguna industria ó artificio, era tan sábia 'industria y artificio tan sutil, que el más severo critico, el más experto en tales cosas, con ojos de lince, no lo descubriria.

La marquesa de Guadalbarbo habia deslumbrado y seguia deslumbrando á Madrid con la riqueza de sus trajes, con sus joyas y con sus trenes. La fama de su virtud era mayor y más envidiable aún. La marquesa amaba á su marido como á una providencia benéfica y munifica que la cubria de diamantes, que llovia ore en su regazo, que satisfacia sin titubear sus más costosos y atrevidos caprichos. La suerte del marqués en los negocios, relucia en la mente agradecida de la marquesa como habilidad ó como genio. El marqués le parecia un encantador