los cuatro terrones que poseia en Villabermeja, á quien llamaba Respetilla, y de un cura del mismo lugar, nombrado el Padre Piñon.
El médico notó bien que lo de Respetilla eraapodo, y no halló atinado dirigir un telegrama al Sr. de Respetilla en Villabermeja. El otro nombre le pareció ménos extraño y sospechoso, y envié aquella misma noche un telegrama al Sr. Padre Piñon, en Villabermeja, provincia de... avisándole que D. Faustino Lopez de Mendoza estaba enfermo de mucho peligro.
No se habia equivocado el doctor Calvo. Desde aquella noche se aumentó la fiebre de D. Faustino.
Cuando al otro dia se mitigó la fiebre, una debilidad y un atolondramiento grandes embargaban sus sentidos y su mente. La idea de la duracion, la percepcion del tiempo que pasaba y de los objetos exteriores, y hasta la conciencia de su propio sér y de sus estados sucesivos, empezaron á hacerse confusas y vagas en el espíritu del enfermo.
Cada noche era mayor el recargo de la calentura.
—¿Qué pronostica Vd. del enfermo?—preguntaba doña Candelaria al doctor Calvo con algún ínterés..
—¿Para qué ocultárselo á Vd., señora?—contestaba el médico; está de sumo cuidado.
—¿Se salvará?