Ahora no vacilo un instante en dar su mano al moribundo. Llamó al Padre Piñon y le confió todossus planes.
Exaltada la mente de D. Faustino con la 'celesLial aparicion de su hermosa hija, con la vuelta y el reconocimiento de su amiga inmortal, y con ciertos vislumbres de la eternidad, á cuyas puertas él mismo conocia que se hallaba, columbrando ya la luz de sus inefables misterios, volvió á tener fé y volvió a sentir la dulzura consoladora de las religiosas esperanzas. D. Faustino volvió á ser cristiano, como cuando niño.
Hallándo el Padre Piñon tan bien dispuesto á D. Faustino, dió gracias al Altisimo, y oyó la confesion de su amigo y paisano, absolviéndole de sus culpas.
Pocas horas despues, comulgó fervorosamente D. Faustino, y enseguida, siendo testigos ó hallndose presentes D. Juan Fernandez de Villabermeja, el doctor Calvo, Respetilla, doña Candelaria é Irene, casó el Padre Piñon, provisto del indispensable permiso, á D. Faustino y á María, celebrándose y solemnizándose aquellas tristes bodas con el llanto de todos.