Ir al contenido

Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/558

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
552
Las ilusiones

te. En sus cabellos rubios no se descubria una cana. Vestia con primor y esmero y sin afectacion alguna.

Cuando paseaba en la Fuente Castellana, con su bellísima hija al lado, en soberbios caballos ingleses, que él y ella manejaban muy bien, ámbos excitaban la admiracion y el aplauso de los concurrentes á aquel sitio.

La magnifica casa en que vivian estaba abierta á un circulo de gentes distinguidas; entre quienes empezaba ya á cobrar D. Faustino fama de gran poeta y hasta de sábio.

Rosita, en quien la compasion de ver tan humilado á D. Faustino habia mitigado ántes el rencor antiguo, volvió á sentirle de nuevo, al ver á don Faustino tan encumbrado y lan dichoso; y la felicidad y el triunfo de Maria la Seca, de la hija del bandido, su aborrecida rival, la atormentaron con envidia devoradora.

En la generalidad de las gentes podia más, sin embargo, la simpatia y el amor hácia la familia del capitalista D. Juan Fernandez de Villabermeja, que la envidia de su bienestar y opulencia. Asi es, que las noticias, difundidas por Rosita, de que Maria era hija de un bandido, lejos de causar daño á María, le prestaron cierto encanto novelesco, pasmándose