en los desvanes de la casa, de un célebre comendador Mendoza; el cual habia estado en Francia durante la gran revolucion, y por su impiedad, por varios lances trágicos y misteriosos y por la manera cou que vivió los últimos años de su vida mortal, andaba penando con el manto blanco de su enco mienda y la roja cruz de Santiago en el pecho, aunque sin brazos la cruz, porque, no estando en gracia, no podia llevar cruz perfecta en la otra vida, no faltando quien afirinase que no era cruz sin.brazos lo que en el manto llevaba, sino la figura de un sapo sangriento.
Suponian los liberales del lugar que todas estas eran hablillas que habian difundido les frailes para desacreditar á los Mendozas, los cuales eran de su partido nada menos que desde los tiempos del emperador Carlos V, en que uno de ellos peleó entre los comuneros. D. Francisco Lopez de Mendoza, muerto en 1830, habia sido, en efecto, liberalísimosiguiendo, segun en el lugar se afirmaba, el ejemplo de sus antepasados. Desde el año de 1823 hasta que murió, fué muy vejado y perseguido.
En cambio, algunas personas de las más licurgas del lugar, y serviles, como por ejemplo el escribano, aseguraban que los Lopez de Mendoza eran una casta de gente discola, contraria al espiritu del tiempo en