Mendozas era el espíritu anárquico de la Edad Media, que coincidia en algo con el de los tiempos modernos; que su despreocupacion ó poca piedad tal vez no habia sido tan grande en épocas anteriores y que por lo menos habia aumentado mucha desde que el comendador Mendoza estuvo en Francia en tiempo de la gran revolucion; y que lo que más caracteriza los tiempos modernos, el órden en el manejo de los negocios, el afan legítimo yalinado de aumentar en paz los bienes de fortuna, lo que llaman algunos el industrialismo, era del todo contrario á aquella familia.
Los ricos nuevos del lugar se burlaban de esto sin compasion, pero el vulgo amaba á los Mendozas.
El fondo democrático y algo socialista de la educacion frailuna del vulgo no se volvia ya contra ellos, porque no tenian más que deudas, ni contra el señor del lugar, cuyos administradores habian sido siempre generosos con el pueblo y con ellos mistnos á costa del magnánimo duque, el cual andaba en Madrid hecho un, Mendoza de la corte, esto es, con más trampas que pelos en la cabeza. El furor de la porcion ménos sana de los bermejinos era contra los ricos de reciente fecha; contra los que se habian enriquecido dando dinero á premio ó con el tráfico de vinos, aceites y granos. Muchos de estos ricos