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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/82

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Las ilusiones

nada era la suma de siete reales diarios. Seis era el precio medio corriente de las mejores casas, donde las patronas más aseadas y bonitas daban almuerzo, comida y cena, cama, luz, agua y otra multitud de regalos.

En fin, el ilustre Mendoza terminó en Granada su carrera, y se graduó de licenciado y de doctor in utroque. Doña Ana le bordó una primorosa muceta y le hizo una borla riquisima para el bonete.

El miniaturista más hábil que habia entonces en Granada pintó por seis duros, sobre cándido marfil, el retrato del mayorazgo Mendoza, con su muceta, su toga y su bonete emborlado; y el mayorazgo Mendoza, cuando volvió á los brazos de su madre, hecho un doctor, le trajo dicho retrato de presente, puesto en un marco de ébano con adornitos de bronce.

Ya desde aquella época, como el mayorazgo Mendoza se Hamaba don Faustino y era doctor, empezaron á llamarle el doctor Faustino, título y nombre con que se hizo famoso en lo futuro y con qque en adelante le designaremos.

El doctor Faustino se doctoró en el año de 1840.

Volvió a su casa lleno de ilusiones y deseoso de ir á Madrid á realizarlas. Por desgracia, su ciencia era vaga y sus ilusiones eran lan vagas como su ciencia.