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Página:Las ilusiones del doctor Faustino (1875).pdf/90

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Las ilusiones

en los lugares, y donde D. Faustino Lopez de Mendoza tendría que hacer su epifanía, como importaba al lustre de su apellido y á dos ó tres marquesas y condesas, amigas y parientas de su madre, que ha—bian de recibirle como sobrino y presentarle en 10dos los salones aristocráticos.

Hubo ocasiones, en que madre é hijo pensaronen que D. Faustino fuese á Madrid de incógnito, tomando un pseudónimo, hasta que hubiese más dinero, ó bien se viniese á descubrir quien él era por su misme esplendor y por las bellas acciones ó escritos que hiciese ó compusiese; pero este arbitrio se abandonó por impracticable.

Ir á Madrid, sin ir de incógnilo, era una temeridad, no yendo á pretender. El vino, principal riqueza de la casa de los Mendozas, estaba á peseta la arroba. ¿Qué ménos podia gastar en Madrid don Faustino, asistiendo en la sociedad comm'il faut, y viviendo con extraordinaria economía, que ochenta duros al mes? Pues bien; ochenta duros al mes suponen cuatrocientas pesetas ó sea cuatro tinajas de vino, que importan al año cuarenta y ocho tinajas: cerca de cinco mil arrobas: la mar de vino; la cosecha entera de los mejores años, no habiendo oídium mi honguillo. Y si el señorito se lo gastaba todo en Madrid ¿con qué se pagaban las contribu-