HISTORIA DEL JOVEN AMARILLO 103 Bassra, donde tomé pasaje en otro navío, remon- tando el Tigris hasta Bagdad. Allá me informé del paraje que más me convendría habitar, y me indi- caron el barrio Karkh como el barrio mejor fre- cuentado y residencia habitual de los personajes importantes. Y fui à aquel barrio y alquilé en la calle Zaafarán una hermosa casa, á la que mandé transportar mis riquezas y efectos. Tras de lo cual hice mis abluciones, y con el alma jubilosa y el pe- cho dilatado por encontrarme al fin en la ilustre Bagdad, cima de mis deseos y envidia de todas las ciudades, me vesti con mis vestiduras más hermo- sas y sali para pasearme á la ventura por las calles más frecuentadas. >Precisamente era viernes aquel día, y todos los habitantes estaban con traje de fiesta y se pa- seaban como yo, respirando el aire fresco que ve- nía de las afueras. Y seguí à la muchedumbre y fuí por donde ella iba. Y de tal suerte llegué á Karn-al-Sirat, término habitual de los paseantes de Bagdad. Y en aquel sitio, entre diversos edifi- cios muy hermosos, vi una edificación más hermo- sa que las otras y cuya fachada daba al río. Y en el umbral de mármol vi sentado y vestido de blan- co un viejo que era muy venerable de aspecto, con una barba blanca que le bajaba hasta la cintura dividiéndose en dos ramales iguales de filigrana de plata. Y le rodeaban cinco jóvenes bellos como lu- nas y perfumados, como él, con esencias escogidas. >Entonces, conquistado por la agradable fisono- © Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)
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