á mirarme y me contestó: ¡Con amistad cordial y generosidad!> Luego añadió: Esta noche ¡oh hijo mio! me llegan unas jóvenes cuyo precio, por vela- dą, varía según sus méritos. Unas cuestan diez di- nares por velada, otras veinte y otras llegan hasta costar cincuenta y cien dinares por velada. ¡Tú es- cogerás!> Contesté: «¡Por Alah, que quiero probar una de las que no cuestan mas que diez dinares por velada! ¡Después, Alah Karim!» Luego añadi: «¡He aquí trescientos dinares para un mes, porque una buena prueba exige un mes!> Y conté los trescien- tos dinares y los pesé en la balanza que tenía él á su lado. Entonces llamó á uno de los jóvenes que estaban allí, y le dijo: Conduce á tu amo!> Y el joven me cogió de la mano y me llevó primero al hammam de la casa, donde me dió un baño exce- lente y me prodigó los cuidados más atentos y más minuciosos. Tras de lo cual me condujo à un pabe- llón y llamó á una de las puertas. > Y al punto abrió una joven de rostro risueño y lleno de buen augurio, que me acogió con gesto amable. Y le dijo el mozo: «¡Te confio à tu huéspedi> Y se retiró. Entonces me cogió ella de la mano que el joven acababa de entregarle, y me introdujo en una estancia de maravilloso decorado, en el umbral de la cual nos recibieron dos esclavitas destinadas á su servicio y bonitas como estrellas. Y miré con más atención á su ama, la joven, y así me aseguré de que verdaderamente era la luna llena. Me invi- tó entonces á sentarme y se sentó á mi lado; luego © Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)
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Apariencia