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HISTORIA DE ABU-KIR Y DE ABU-SIR
(CONTINUACIÓN)
PERO CUANDO LLEGÓ
LA 495.ª NOCHE
LA 495.ª NOCHE
Ella dijo:
El rey Abu-Sir, lleno de entusias- mo, exclamó: <Bien venido seas á mi ciudad, ¡oh hijo de gentes de bien!> Y con sus propias manos le puso un ropón de honor que no tenía igual, y le dijo: Se te con- cederá cuanto quieras, y aún más! ¡Pero date prisa à construir un hammam, porque es grande mi impaciencia por verlo y disfrutarlo! Y le hizo donación de un caballo magnífico, de dos negros, de dos mozos jóvenes, de cuatro adolescentes y