dido y maravillado, y permanecí mucho tiempo mirándola sin respirar, no sabiendo ya dónde me encontraba. Por fin logré salir de mi inmovilidad, y como no podia estar tranquilo mientras no supie- se quién era ella, descendi de la terraza y corri en busca de la joven con quien acababa de pasar un mes de amor; y le conté lo que venía de ver. Y notó ella el estado en que yo me hallaba, y me dijo: <Pero ¿qué necesidad tienes de preocuparte por esa joven? Contesté: <¡Por Alah, que me ha arrebata- do la razón y la fe!» Ella me dijo sonriendo: <¿De- seas, entonces, poseerla?, Contesté: Tal es la as- piración de mi alma, porque en mi corazón reina esa joven! Ella me dijo: «¡Pues bien, sabe que esa joven es la propia hija de nuestro amo el jeique Taher Abul-Ola, y todas somos esclavas á sus órde- nes! ¿Sabes cuánto cuesta pasar con ella una no- che?> Contesté: «¿Cómo he de saberlo?> Ella me dijo: <¡Quinientos dinares de oro! Es una fruta digna de Ja boca de los reyes.» Contesté: «¡Ualah! ¡Dispues- to estoy à gastar toda mi fortuna por poseerla, aunque no sea mas que una velada!> Y dejé trans- currir toda aquella noche sin pegar un ojo de tanto como trabajó mi espíritu pensando en ello. > Así es que al día siguiente me apresuré & po- nerme mis ropas más hermosas, y ataviado como un rey, me presenté al jeique Taher, padre de la joven, y le dije: <¡Deseo á aquella cuya noche es de quinientos dinares!> Me contestó: ¡Pesa el oro!> Y al punto le pesé el precio de las treinta noches, Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)
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Apariencia