PERO CUANDO LLEGÓ LA 521. NOCHE
Ella dijo:
>...no pude impedir que corrieran mis lágrimas á ríos por mis mejillas, y no supe distinguir ya el día de la noche. Y al verme así bañado en lágri- mas, me dijo ella: «¿Por qué lloras?> Yo dije: <¡Oh dueña mía! porque no tengo dinero, y ha dicho el poeta:
¡La penuria nos hace extranjeros en nuestras
propias moradas, y el dinero nos da una patria en
el extranjero!
¡Por eso joh luz de mis ojos! lloro, temiendo
verme separado de ti por tu padre! Ella me dijo:
- ¡Has de saber, sin embargo, que cuando uno de
los clientes de la casa se arruina en la casa, mi padre acostumbra á darle hospitalidad durante tres dias más, con toda la largueza deseable y sin pri- varle de ninguno de los agasajos habituales, tras de lo cual le ruega que sе vaya y no vuelva á apa- recer por la casa! ¡En cuanto á ti, querido mío, como en mi corazón hay para ti un amor grande, no tengo ningún temor por eso, pues encontraré un medio de retenerte aquí todo el tiempo queValenciana)