de betún, para salir ahora de ella completamente desnudo y con el corazón roto y el alma humillada? ¡Pero no hay recurso ni poder mas que en Alah el Glorioso, el Aitísimo!» Y cuando, absorto en tan aflictivos pensamientos, llegué á orillas del Tigris, vi un navio que iba á salir con rumbo á Bassra. Y me embarqué á bordo de aquel navío, ofreciendo mis servicios como marinero al capitán, con el fin de pagar de alguna manera mi pasaje. Y de tal suerte llegué á Bassra. > Allá me dirigi al zoco sin tardanza, porque me torturaba el hambre, y ful advertido... En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente. PERO CUANDO LLEGO LA 522. NOCHE Ella dijo: >...Allá me dirigi al zoco sin tardanza, porque me torturaba el hambre, y fui advertido por un vendedor de especias, que se acercó vivamente á mí y se me arrojó al cuello besándome, y se me dió á conocer como un antiguo amigo de mi padre; lue- go me interrogó acerca de mi estado. Y le conté cuanto me había sucedido, sin omitir un detalle. Y me dijo: Ualah! ¡no son de un hombre sensato Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)
Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/119
Apariencia