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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/121

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HISTORIA DEL JOVEN AMARILLO

les dijo: «Oh asamblea de mercaderes, hoy no se va á vender todo esto, porque todavía estoy fatiga- do del mar; no lo saqué mas que para daros una idea de lo que será la venta de mañana!> Pero los mercaderes le apremiaron de tal modo, que se avi- no á comenzar inmediatamente la venta, y el pre- gonero se puso á pregonar la tasa de las pedrerías, especie por especie. Y los mercaderes empezaron á aumentar sus pujas uno tras de otro, hasta que el primer saco de pedrerías alcanzó el precio de cua- trocientos dinares. En aquel momento, el propieta- rio del saco, que en otro tiempo me había conocido en mi país cuando mi padre estaba á la cabeza del comercio de Omán, se encaró conmigo, y me pre- guntó: ¿Por qué no dices nada ni pujas sobre la tasa, como los demás mercaderes? Contesté: <¡Por Alah, joh mi amo! que en este mundo ya no tengo más bienes que la suma de cien dinares!» Y al decir estas palabras, me quedé muy confuso, y de mis ojos gotearon lágrimas. Y al ver aquello, el propie- tario del saco dió una palmada y exclamó, lleno de sorpresa: ¡Oh omaní! ¿cómo de una fortuna tan inmensa no te quedan mas que cien dinares?» Y luego me miró con conmiseración y participó de mis penas; después se encaró de pronto con los mer- caderes, y les dijó: <Sed testigos de que vendo á este joven por la suma de cien dinares un saco con todas las gemas, metales y objetos preciosos que contiene, aunque sé que su valor real pasa de mil dinares. ¡Es, pues, un regalo que le hago de mí Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)