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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/14

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

le frotó las extremidades, valiéndose de guantes de crin, y le sacó, en forma de largos filamentos parecidos á gusanos, toda la suciedad interior acu- mulada en los poros de la piel; y se los mostró al rey, que hubo de asombrarse prodigiosamente. Luego le lavó con mucha agua y mucho jabón, y le hizo bajar después à la bañera de mármol, llena de agua perfumada con esencia de rosas, donde le dejó algún tiempo, para hacerle salir más tarde y lavarle la cabeza con agua de rosas y esencias preciosas. Luego le tiñó con alheña las uñas de manos y pies, dándoles un color de aurora. Y mien- tras se efectuaban estos preparativos, ardian á su alrededor álce y nad aromático, penetrándoles con su suavidad.

Terminado aquello, el rey se sintió ligero como un pájaro y respiró con todos los abanicos de su corazón; y se le había puesto el cuerpo tan liso y tan firme, que al tocarlo con la mano producía un sonido armónico. ¡Pero cuál no fué su delicia cuan- do aquellos mozos jóvenes se pusieron & darle ma- saje en las extremidades con una dulzura y un ritmo tales, que le parecía que habíase convertido en laúd ó en guitarra! Y sentía que le animaba un vigor sin igual, hasta el extremo de que estuvo á punto de rugir como un león. Y exclamó: «¡Por Alah, que en mi vida me noté tan vigoroso! ¿Y es esto el hammam, joh maestro barberol? Abu-Sir contestó: ¡Esto mismo es, ¡oh rey del tiempo!> El rey dijo: ¡Por mi cabeza, que mi ciudad no fué