semejante prueba ya no dudaba de que consentiría ella en hablar, se arrojó á los pies de la joven y esperó que llegase el momento anhelado, con los brazos en alto y la boca entreabierta en actitud de orar. Y de pronto levantó la cabeza la joven y habló asi, sonriente: <¡Oh rey magnánimo, soberano nuestro! Joh león valeroso! ¡sabe... En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente. PERO CUANDO LLEGÓ LA 529.* NOCHE Ella dijo: ... Y de pronto levantó la cabeza la joven y habló asi, sonriente: <¡Oh rey magnánimo, sobe- rano nuestro! ¡oh león valeroso! ¡sabe que Alah ha respondido á tu ruego, porque estoy encinta de til ¡Y en breve daré à luz! ¡Pero no sé si el hijo que llevo en mi seno es hembra ó varón! ¡Sabe, ade- más, que de no haberme fecundado tú, estaba com- pletamente resuelta á no dirigirte la palabra nunca ni á decirte una sola frase en mi vida!> Al oir estas palabras inesperadas, el rey sintió tanta alegría, que se encontró imposibilitado por el momento para articular una palabra ó hacer un Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)
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Apariencia