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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/146

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

movimiento; luego se iluminó y se transfiguró su rostro, y se dilató su pecho, y se sintió él alzado de la tierra por la explosión de su júbilo. Y besó las manos á la joven y la besó la cabeza y la frente, y exclamó: ¡Gloria à Alah por haberme concedido dos gracias que anhelaba, oh luz de mis ojos! ver que me hablabas y oir que me anun- ciabas la nueva de tu embarazo! [Alhamdolillah! la alabanza á Alah!» Luego se levantó el rey y salió de allí después de anunciar que volvería en seguida, y fué á sen- taree con gran pompa en el trono de su reino; y se hallaba en el límite de la dilatación y de la satis- facción. Y dió orden á su visir para que anunciara å todo el pueblo el motivo de su alegría y distri- buyera cien mil dinares entre los indigentes, las viudas y cuantos estaban en general necesitados, en acción de gracias á Alah (¡exaltado sea!). Y el visir ejecutó inmediatamente la orden que había recibido. Eatonces fué el rey en busca de su hermosa esclava, y se sentó junto à ella, y la apretó contra su corazón y la besó, y le dijo: «Oh dueña mia, oh reina de mi vida y de mi almal ¿me dirás ahora por qué guardaste conmigo y con todos nos- otros ese silencio inquebrantable de día y de no- che, desde hace un año que entraste en nuestras moradas, y por qué te decidiste á dirigirme la palabra hoy solamente?» La joven contestó: «¿Cómo no guardar silencio, ¡oh rey! si me veia reducida © Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)