de tierra, me dejé invadir del sueño. Y de pronto me desperté al sentir caer sobre mi una cosa, y me vi presa de un hombre, que cargó conmigo à su espalda, y á pesar de mis gritos y lamentos, me transportó á su casa, donde me tiró de espaldas y quiso tomarme por la fuerza. Pero al ver que aquel hombre era feo y olía mal, no quise dejarme poseer, y con todas mis fuerzas le apliqué en el rostro un puñetazo que le hizo rodar por el suelo & mis pies, y me arrojé sobre él y le administré tal paliza, que no quiso tenerme ya consigo y me con- dujo á toda prisa al zoco, donde me subastó y hubo de venderme à ese mercader al cual me compras- te tú mismo, joh rey! Y como ese mercader era un hombre lleno de conciencia y de rectitud, no quiso robarme mi virginidad al verme tan joven; y me llevó á viajar con él y me condujo entre tus manos. ¡Y tal es mi historia! Pero al entrar aquí, yo estaba completamente resuelta á no dejarme poseer; y me hallaba decidida á arrojarme al mar por las ventanas del pabellón para reunirme con mi madre y mi hermano á la primer violencia de parte tuya. Y por orgullo guardé silencio durante todo este tiempo. Mas, al ver que tu corazón me amaba verdaderamente y que por mí habias aban- donado à todas tus favoritas, empecé à sentirme conquistada por tus buenos modales. Y al notarme, por último, encinta de ti, acabé por amarte, y deseché toda idea de escaparme en lo sucesivo y de saltar á mi patria el mar. Y además, ¿con qué © Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)
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