una ciudad hasta después de la construcción de este hammam!> Y cuando subió al estrado para beber los sorbetes preparados con nieve machaca- da, luego de que le secaron con toallas impregna- das de almizcle, preguntó á Abu-Sir...
En este momento de su narración, Schahrazada
vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.
PERO CUANDO LLEGÓ
LA 496." NOCHB
Ella dijo:
...luego de que le secaron con toallas impreg- nadas de almizcle, preguntó á Abu-Sir: ¿Y cuánto crees que vale un baño así y á qué precio piensas que te lo paguen?> El barbero contestó: Al pre- cio que quiera el rey!> El rey dijo: ¡Me parece que un baño así no vale menos de mil dinares!> É hizo que contaran mil dinares para Abu-Sir, y le dijo: ¡Y en adelante harás que pague mil dina- res cada cliente que venga á tomar un baño en tu hammam! Pero contestó Abu-Sir: «Dispensa, joh rey del tiempo! ¡Todos no son iguales! Unos son ricos y otros son pobres. Así, pues, si yo quisiera que cada cliente me diese mil dinares, no haría negocio con el hammam y tendría que cerrarlo, porque el pobre no puede pagar mil dinares por un