PERO CUANDO LLEGO LA 531. NOCHE
Ella dijo:
...y ayudadas por mi madre, velarán mis pri- mas por la seguridad de mi parto y cuidarán del recién nacido, heredero de tu trono.
Al oir estas palabras, el rey exclamó maravi- llado: ¡Oh Flor de-Granadal tus deseos constitu- yen mi norma de conducta, y yo soy el esclavo que obedece á las órdenes de su ama! Pero dime joh maravillosa cómo vas á arreglarte en tan poco tiempo para avisar á tu madre, á tu hermano y á tus primas, y para hacer que vengan antes de que des á luz, estando el momento tan próximo. ¡De todos modos, conviene que yo sepa de antemano cuándo llegarán, para hacer los preparativos ne- cesarios y recibirles con todos los honores que me- recen! Y contestó la joven reina: «¡Oh dueño mío, entre nosotros no hay necesidad de ceremonias! Y además, mis parientes estarán aquí dentro de un instante. Y si quieres ver cómo van á llegar, no tienes mas que entrar en esta habitación contigua á la mía, y mirarme y mirar también las ventanas que dan al mar.
El rey Schahramán entró al punto en la estan- cia contigua, y miró con atención lo que iba á ha-