levantándose le besó la mano y la orla de su man- to real, y bajó á colocarse debajo de él, á la dere- cha, mientras á la izquierda se mantenían los visi- res y los emires. Al punto el nuevo rey Sonrisa-de-Luna se puso á juzgar, á resolver los asuntos pendientes, & nom- brar para empleos á los que merecían algún favor, á destituir á los prevaricadores, à defender los de- rechos del débil contra el fuerte y los del pobre contra el rico, y á administrar justicia con tanta prudencia, equidad y discernimiento, que maravi- lló á su padre y á los antiguos visires de su padre y á todos los circunstantes. Y no levantó el divån hasta mediodía. Entonces, acompañado de su padre el rey, entró en el aposento de su madre la reina, oriunda del mar; y llevaba en la cabeza la corona de oro de la realeza, y de aquel modo estaba verdaderamente como la luna. Y al verle tan hermoso con aquella corona, su madre corrió á él, llorando de emoción, y se arrojó á su cuello, abrazándole con ternura y efusión; luego le besó la mano y le deseó un reina- do próspero, larga vida y victorias sobre los ene- migos. Y de tal suerte vivieron los tres en medio de la dicha y el amor de sus súbditos, durante el trans- curso de un año, al cabo del cual el viejo rey Schahramán sintió un día que le latia el corazón precipitadamente y sólo tuvo el tiempo justo para besar á su esposa y á su hijo y hacerles Bus últi- Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)
Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/167
Apariencia