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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/174

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

¡Y heme aquí en el límite de la perplejidad á causa de eso!> La reina contestó: ¡Muy delicado es el asunto! ¡Y necesitamos pensarlo mucho y no sacu- dir el árbol antes de que la fruta esté madura!» Y Saleh dijo en conclusión: ¡Si, reflexionemos, y ya veremos luego!» Después, como en aquel mo- mento Sonrisa-de-Luna hacía ademán de desper- tarse, cesaron de hablar, pensando reanudar más tarde la conversación en el punto en que la deja- ban. ¡Y he aquí lo referente á ellos! En cuanto á Sonrisa-de-Luna, se levantó acto seguido, como si no hubiera oido nada, y se despe- rezó tranquilamente; pero dentro de sí su cora- zón se abrasaba de amor y se arrugaba cual si estuviese en un brasero lleno de carbones ar- diendo... En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente. PERO CUANDO LLEGO LA 537. NOCHE Ella dijo: ...pero dentro de si su corazón se abrasaba de amor y se arrugaba cual si estuviese en un brase- ro lleno de carbones ardiendo. © Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)