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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/176

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

¿Qué responderías?> <¡ Verla y morir!> ¡Oh corazón que tan tierno te volviste desde que se incrustó en ti la Gema de Salamandra! Cuando el príncipe Saleh hubo oído estos versos cantados tristemente por su sobrino el rey, se gol- peó las manos una contra otra en el límite de la desesperación, y exclamó: «La ilah ill'Alah! ¡ua Mahomed rassul Alah! ¡Y no hay majestad y po- derío mas que en Alah, el Glorioso, el Magno! ¡Oh hijo mio! ¿oíste la conversación que ayer sostuve con tu madre, respecto á la princesa Gama, hija del rey Salamandra el marino? ¡Oh qué calamidad para nosotros! ¡Porque veo joh hijo miol que ya se preocupan mucho de ella tu espíritu y tu corazón, aunque no se ha conseguido nada todavía y la cosa es difícil de arreglar!> Sonrisa-de-Luna contestó:

  • ¡Oh tio mío, necesito á la princesa Gema, y no á

otra! ¡Sin ella, morirė!» El principe dijo: <¡ Eaton- ces, joh hijo mio! volvamos á ver á tu madre, á fin de que la ponga yo al corriente de tu estado, y le pida permiso para llevarte conmigo al mar é ir al reino de Salamandra el marino á pedir para ti en matrimonio la princesa Gema!» Pero Sonrisa-de- Luna exclamó: <¡No, ¡oh tío mío! no quiero pedir á mi madre un permiso que sin duda ha de negarme! Porque temerá por mi al rey Salamandra, que tie- ne malos modales; y también me dirá que mi reino © Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)