PERO CUANDO LLEGÓ LA 538. NOCHE Ella dijo: ... Y describieron una curva descendente en di- rección al mar, en el cual se sumergieron ambos. Y Saleh quiso enseñar primero á su sobrino su morada submarina, à fin de que la reina Langosta pudiese recibir en su casa al hijo de su hija y que las primas de Flor-de-Granada tuviesen la alegría de ver de nuevo en su casa á su pariente. Y no fué mucho el tiempo que invirtieron en llegar; y el príncipe Saleh introdujo en seguida á Sonrisa-de- Luna en el aposento de la abuela. Precisamen- te entonces estaba la reina Langosta sentada en medio de sus parientes las jóvenes; y en cuanto vió entrar á Sonrisa-de-Luna, le reconoció y estor- nudó de gusto. Y Sonrisa-de-Luna acercóse á ella y le besó la mano, y besó la mano de sus parientes; y todas le besaron con emoción, lanzando agudos gritos de alegría; y la abuela le hizo sentarse al lado suyo y le besó entre los dos ojos, y le dijo: <¡Oh bendita llegada! ¡Oh día de leche! Tú ilumi- nas la morada, joh hijo mío! ¿Cómo está tu madre Flor-de-Granada?» El joven contestó: ¡Goza de excelente salud y de dicha perfecta, y me encarga que os transmita sus zalemas á ti y á las hijas de © Biblioteca Valenciana (Generalitat Valenciana)
Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/178
Apariencia