Ir al contenido

Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/212

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
210
LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

¡Pero tú, hijo mio, guardate bien de tocar la torta que te presente! ¡Intenta, por el contrario, hacerle tragar á ella un pedazo de la que yo te doy! Luego le harás exactamente lo que ella haya intentado hacer contigo para sus hechicerías, pronunciando sobre ella las mismas palabras que ella haya pro- nunciado sobre ti. ¡Y de ese modo la convertirás en el animal que te plazca! Y te montarás encima y vendrás á verme. Y entonces sabré yo lo que tengo que hacer. Y después de dar gracias al jei- que por el afecto y el interés que le demostraba, Sonrisa-de-Luna le dejó y regresó al palacio de la maga.

Y encontró á Almanakh esperándole en el jar- dín, sentada ante un mantel puesto y en medio del cual estaba la torta preparada á media noche. Y al quejársele ella por su ausencia, dijo el: <¡Oh dueña mía! como hacía tiempo que no veía á mi tío, he ido á visitarle; y me ha recibido efusiva- mente y me ha dado de comer; y entre otras cosas excelentes, me ha dado pasteles tan deliciosos, que no he podido por menos de traerte uno para que lo pruebes. Y sacó el pequeño envoltorio, desenvol- vió el pastel, y la dió á comer un pedazo. Y para no desairarle, Almanakh partió el pastel y cogió un pedazo, tragándoselo. Luego ofreció a su vez del suyo á Sonrisa-de-Luna, quien, para no des- airarla, cogió un pedazo, pero lo dejó caer por la abertura de su traje, fingiendo que se lo tragaba.

Como creía que realmente habíase él tragado