PERO CUANDO LLEGÓ LA 551." NOCHE
Ella dijo:
...Sonrió él con una boca que le llegaba de una
oreja á otra, y me dijo: ¡Entonces empieza por
traerme un laúd que no haya tocado ninguna mano
todavía! Y abri una caja, y le llevé un laúd com-
pletamente nuevo, que le puse entre las manos. Y
cogió él entre sus dedos la pluma de pato tallada,
y rozó ligeramente con ella las cuerdas armonio-
sas. Y desde los primeros sones, adverti que aquel
mendigo ciego era indudablemente el mejor músico
de nuestro tiempo. ¡Pero cuál no sería mi emoción y
mi admiración cuando le oi ejecutar una pieza de
un modo que era desconocido en absoluto para mí,
aunque no se me consideraba como ignorante en
el arte! Después, con una voz á ninguna otra pa-
recida, cantó estas coplas:
¡Atravesando la sombra espesa, el bienamado
sale de su casa y viene á buscarme en medio de la
noche!
Y antes de desearme la paz, le oigo llamar y de- cirme: ¿Puede el bienamado franquear la puerta de su amigo?>>