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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/236

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LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

vendi mis mercancías de Acre con grandes bene- ficios y provechos, pues estaban interrumpidas las comunicaciones con el alzamiento de armas. É hice muy buenos negocios comerciales, y con ayuda de Alah (¡exaltado seal) prosperó todo entre mis manos. Y de tal suerte me fué dable comerciar en grande muy provechosamente con las jóvenes cristianas cautivas, tomadas en la guerra. Y ha- bían transcurrido asi tres años desde mi aventura de Acre, y poco a poco comenzaba á endulzarse la amargura de mi brusca separación de con la joven franca. Por lo que à nosotros respecta, seguimos alcan- zando grandes victorias sobre los francos, tanto en el país de Jerusalén como en el país de Siria. Y con ayuda de Alah, después de muchas bata- llas gloriosas, el sultán Saladino acabó por vencer completamente á los francos y á todos los infieles; llevó cautivo á Damasco á los reyes de éstos y á sus jefes, à los cuales había hecho prisioneros tras de tomar todas las ciudades costeras que poseían y pacificar todo el país. ¡Gloria á Alah! Entretanto, iba yo un día á vender una her- mosísima esclava en las tiendas donde acampaba todavía el sultán Saladino. Y le enseñé la esclava, que quiso comprar él. Y se la cedi por cien dinares solamente. Pero el sultan Saladino (Alah le tenga en su misericordia!) no poseía encima mas que no- venta dinares, porque empleaba todo el dinero del tesoro en llevar á buen término la guerra contra