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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/27

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HISTORIA DE ABU-KIR Y DE ABU-SIR

rey! ¡Y me apresuré à venir á avisarte, porque por encima de mí están los beneficios que te debo!> BÌ

Al oir estas palabras del tintorero Abu-Kir, el rey sintió que le invadia un terror intenso, de modo que se estremeció y se le encogió el trasero, como ya hubiese surtido sus efectos el veneno ardien- te. Y dijo al tintorero: Voy en seguida al ham- mam con mi gran visir para confirmar tu aserto. ¡Pero hasta entonces guarda el secreto de la cosa cuidadosamente!> Y llamó á su gran visir y se fué con él al hammam.

Ya alli, como de costumbre, Abu-Sir introdujo al rey en la sala reservada y quiso friccionarle y lavarle; pero le dijo el rey: <¡Empieza por mi gran visir!> Y se encaró con el gran visir, y le dijo: <¡Échate!> Y el gran visir, que estaba muy rollizo y era peludo como una cabra vieja, contestó: <¡Es- cucho y obedezco!» Y se echó en el mármol y se dejó frotar, jabonar y lavar bien. Tras de lo cual dijo Abu-Sir al rey: <¡Ah rey del tiempo! ¡he en- contrado una droga poseedora de tales virtudes depilatorias, que no hay navaja que la iguale para hacer desaparecer los pelos de abajo!> El rey dijo: ¡Ensaya esa droga en los pelos de abajo de mi gran visir...


En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.