ginas transparentes del aire: ¡Quien siembre el bien recogerá el bien! ¡Porque toda cosa vuelve á su origen!> Y tal fué el fin de Abu-Kir el tintorero y la entrada de Abu-Sir en la vida dichosa y sin preocupaciones en lo sucesivo. ¡Y por eso á la bahía en que se enterró al tintorero se la llamó bahía de Abu-Kir! ¡Gloria al que vive en Su Eter- nidad y por Su Voluntad hace correr los días en invierno y verano!
Luego dijo Schahrazada: <Y he aquí ¡oh rey afortu-
nado! todo cuanto llegué á saber de esta historia.» Y
exclamó Schahriar: <¡Por Alah, que es edificante la tal
historia! ¡Por eso tengo ahora deseos de que me cuentes
una ó dos ó tres anécdotas morales!» Y dijo Schahraza-
da: ¡Son las que mejor conozco!»
En este momento vió aparecer la mañana, y se
calló discretamente.
Ella dijo:
PERO CUANDO LLEGÓ LA 502.ª NOCHB