tes palabras, la pequeña Doniazada, temiendo que la echasen, se arrojó en los brazos de su hermana mayor, que la besó en los ojos, la oprimió contra su pecho y la tranquilizó el alma querida. Luego encaróse con el rey Schahriar y dijo: <¡A pesar de todo, creo que puede que- darse! ¡Porque no es reprensible hablar de las cosas si- tuadas debajo de la cintura, ya que todas las cosas son limpias y puras para las almas limpias y puras!»
Y dijo al punto:
Los tres deseos
He llegado á saber joh rey afortunado! que cier-
to hombre de buenas intenciones se pasó toda cu
vida en espera de la noche milagrosa que promete
el Libro à los creyentes dotados de fe ardiente, esa
noche llamada Noche de las Posibilidades de la
O anipotencia, en que el hombre piadoso ve reali-
zarse sus menores deseos. Y he aquí que una noche
de las últimas noches del mes de Ramadan, aquel
hombre, después de haber ayunado estrictamente
todo el dia, sintióse tocado por las gracias divinas,
y llamó á su esposa y le dijo: «¡Escúchame, mujer!
Esta noche me noto en estado de pureza ante el
Eterno, y seguramente va á ser para mí la Noche
de las Posibilidades de la Omnipotencia. Como sin
duda van á ser atendidos por el Retribuidor todos
mis ruegos y deseos, te llamo para consultarte de