Ir al contenido

Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/46

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
44
LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE

formas, y qué rollizo está!» Y le ayudó á echarse en el mármol tibio de la sala caliente y empezó á friccionarle con un cuidado especial. Y cuando llegó cerca de los muslos, se quedó en el limite de la estupefacción al notar que el zib del mozo aquel tan metido en carnes apenas alcanzaba el volu- men de una avellana...


En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.


PERO CUANDO LLEGO LA 503.ª NOCHE

Ella dijo:

...se quedó en el límite de la estupefacción al notar que el zib del mozo aquel tan metido en carnes apenas alcanzaba el volumen de una ave- llana. Y al ver aquello, se puso á lamentarse con toda su alma y á goipearse las manos una contra otra, dejando bruscamente de darle masaje.

Cuando el joven vió al masajista presa de se- mejante pena y con el rostro demudado por la des- esperación, le dijo: «¿Qué te sucede, joh masajista! para lamentarte así con toda tu alma y golpearte las manos una contra otra? El masajista contestó: <¡Ay mi señor! ¡mi desesperación y mis lamenta- ciones son por ti! ¡Porque veo que te aflige la ma-