os vigilaré á los dos desde fuera, y haré como que os protejo contra la curiosidad de los bañistas. > Al oir estas palabras de su esposo, la joven con- testó con el oído y la obediencia, y se levantó, y se atavió y se vistió con sus trajes más hermosos. Por lo demás, aun sin atavíos ni adornos, podía hacer que se volvieran hacia ella todas las cabezas y arrebatar todos los corazones, porque era la más bella entre las mujeres de su tiempo...
En este momento de su narración, Schahrazada
vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.
PERO CUANDO LLEGÓ LA 504. NOCHE
Ella dijo:
...porque era la más bella entre las mujeres de su tiempo.
El masajista fué, pues, con su esposa y la intro- dujo en la estancia donde se hallaba el joven hijo del visir, que esperaba, siempre echado sobre el mármol de la sala caliente; y el otro hubo de de- jarlos solos y salió para apostarse fuera con objeto de impedir á los importunos que asomaran la cabe- za por la puerta. Y dijo á su mujer y al joven que cerraran por dentro la tal puerta.