salud del recién nacido, y dijo: «¡Oh Dios mío, haz que su vida sea fácil y no difícil, abundante y no insuficiente!> Y tras de haber esperado un momen- to, sacó la red y la encontró llena de basura, de arena, de casquijo y de hierbas marinas, ¡pero no vió absolutamente ni la huella de un pez grande ó pequeño! Entonces se asombró y se le entristeció el alma, y dijo: «¿Habrá creado Alah á ese recién nacido para no adjudicarle ninguna hacienda ni ninguna provisión? ¡Eso no puede ser, no podrá ser nunca! Porque Quien ha formado las mandíbulas del hombre y le ha trazado dos labios en la boca, no lo hizo en vano, y ha cargado con la responsa- bilidad de subvenir á sus necesidades, porque es el Previsor, el Generoso. ¡Exaltado seal Luego Be cargó al hombro su red y fué à echarla al mar en otro sitio. Y esperó un buen rato y la sacó con mucho trabajo, porque pesaba mucho. Y encontró en ella un burro muerto, todo hinchado y exhalan- do un hedor espantoso. Y el pescador sintió que las náuseas lo invadian el alma; y se apresuró á des- embarazar de aquel burro muerto su red y ale- jarse hacia otro sitio lo más de prisa que pudo, di- ciendo: <¡No hay recurso ni poder mas que en Alah el Glorioso, el Altisimo! ¡Toda la mala suerte que tengo es por culpa de mi maldita mujer! Cuántas veces no la habré dicho: «El agua no se hizo para mi, y es preciso que busque en otra parte nuestra subsistencia. ¡Yo no puedo ya con este oficio! ¡No, en verdad que no puedo más! ¡Déjame, pues, ¡oh
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Apariencia