cador; y dejó de huir y volvió hacia su red, pero & pasos lentos, avanzando con una pierna y retroce- diendo con la otra. Y dijo al Adamita cogido en la red: «¿No eres, entonces, un genni entre los genn?...
En este momento de su narración, Schahrazada
vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.
PERO CUANDO LLEGO LA 507.ª NOCHE
Ella dijo:
.¿No eres, entonces, un genni entre los genn?> El otro contestó: «No, por cierto! ¡Soy un ser hu- mano que cree en Alah y en su enviado!> Abdalah preguntó: <Pues entonces, ¿quién te ha tirado al mar?» El otro dijo: <¡No me ha tirado nadie al mar, pues he nacido en él! Porque soy un hijo entre los hijos del mar. Somos, en efecto, pueblos numerosos los que habitamos las profundidades maritimas. Y respiramos y vivimos en el agua como vosotros en la tierra y los pájaros en el aire. Y todos somos creyentes en Alah y en su Profeta (¡con él la ple- garía y la paz!), y somos buenos y caritativos con nuestros hermanos los hombres que habitan en la superficie de la tierra, ¡porque obedecemos á los mandatos de Alah y á los preceptos del Libro!> Luego añadió: Por otra parte, si yo fuese un gen