que es. Porque por ahora no tengo un cesto para llenártelo; pero la próxima vez me traerás uno, y te lo devolveré lleno de estos frutos del mar. Al ver aquellas gemas preciosas, el pescador se regocijó extremadamente. Y las tomó, y después de hacerlas correr por entre sus dedos, maravillándose, se las guardó en el seno. Y le dijo el marítimo: «¡No te olvides de nuestro pacto! ¡Y ven aquí todas las mañanas antes de salir el sol!» Y se despidió de él y se hundió en el mar.
En cuanto al pescador, volvió á la ciudad transportado de alegría, y lo primero que hizo fué pasar por la tienda del panadero que le había favorecido en los días negros, y le dijo: «¡Oh hermano mio! ¡por fin la buena suerte y la fortuna se han puesto en nuestro camino! Te ruego que me des la cuenta de todo lo que te debo.» El panadero contestó: «¿La cuenta? ¿Y para qué? ¿Hay necesidad de eso entre nosotros? ¡Pero si verdaderamente tienes dinero de sobra, dame lo que puedas! ¡Y si no tienes nada, toma todos los panes que necesites para alimentar á tu familia, y en cuanto á pagarme espera & que la prosperidad resida en tu casa definitivamente!» El pescador dijo: «¡Oh amigo mio! ¡la prosperidad se ha instalado sólidamente en mi casa, trayéndomela la buena sombra de mi recién nacido y la bondad y munificencia de Alah! ¡Y cuanto pueda darte será poco en comparación de lo que hiciste por mí cuando me agarrotaba la miseria! ¡Pero toma esto por el pronto!» Y se metió