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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/67

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HISTORIA DE ABDALAH DE LA TIERRA...

la mano en el seno y sacó un puñado de pedrerías tan grande, que apenas se quedó para sí con la mitad de lo que le había dado el marítimo. Y se lo dió al panadero, diciéndole: <Sólo te pido que me prestes algún dinero hasta que yo venda en el zoco estas gemas del mar. Y estupefacto por lo que veía y recibía, el panadero vació su cajón entre las manos del pescador y quiso llevarle él mismo hasta su casa la carga de pan necesaria para la familia. Y le dijo: <Soy tu esclavo y tu servidor! >> Y quieras que no, se cargó á la cabeza la banasta de panes y echó á andar detrás del pescador, hasta la casa de éste, donde dejó la banasta. Y se marchó después de besarle las manos. En cuanto al pesca- dor, entregó à la madre de sus hijos la banasta de panes y luego se fué à comprarles carne de corde- ro, pollos, verduras y frutas. É hizo que su esposa guisara una comida extraordinaria aquella noche. Y comió admirablemente con sus hijos y su esposa, regocijándose hasta el limite del regocijo con la llegada de aquel recién nacido que llevaba consigo la fortuna y la dicha.

Tras de lo cual Abdalah contó á su esposa cuan- to le había acaecido y cómo terminó la pesca con la captura de Abdalah del Mar, y toda la aventura, en fin, con sus menores detalles. Y acabó por po- nerle en las manos lo que le quedaba del regalo precioso de su amigo el habitante del mar. Y su esposa se alegró de todo aquello; pero le dijo: ¡Guarda bien el secreto de esa aventura, porque