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Página:Las mil noches y una noche v12.djvu/69

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HISTORIA DE ABDALAH DE LA TIERRA...
PERO CUANDO LLEGÓ
LA 509.ª NOCHE

Ella dijo:

...Y tras de despedirse de su amigo, el pescador se cargó á la cabeza el cesto y emprendió el camino de la ciudad, pasando por delante del horno del panadero. Y dijo á su antiguo bienhechor: «La paz sea contigo, ¡oh padre de manos abiertas!» El otro contestó: «Y contigo la paz, las gracias de Alah y sus bendiciones, ¡oh rostro de buen augurio! ¡Acabo de mandar á tu casa una bandeja con cuarenta pasteles que he cocido especialmente para ti y en cuya pasta no economicé la manteca clarificada, la canela, el cardamomo, la nuez moscada, la cúrcuma, la artemisa, el anís y el hinojo!» Y el pescador metió la mano en el cesto, del cual salían mil resplandores fulgurantes; cogió tres grandes puñados de pedrerías y se los entregó. Prosiguió luego su camino y llegó a su casa. Allí dejó su cesto, escogió la piedra más hermosa de cada especie y de cada color, lo puso todo en un pedazo de tela y se fué al zoco de los joyeros. Y se paró ante la tienda del jeique de los joyeros, le mostró las maravillosas pedrerías, y le dijo: «¿Me las quieres comprar?» El jeique de los joyeros miró al pescador con ojos llenos de desconfianza, y le preguntó: «¿Tienes más?» El pesca-