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PERO CUANDO LLEGÓ LA 510.ª NOCHE |
Ella dijo:
...Y los expulsó ignominiosamente. ¡Y esto en cuanto á ellos!
¡He aquí ahora lo referente á Abdalah! Encaróse el rey con él, y antes de hacerle la menor pregunta, le dijo: «¡Oh pobre, que Alah te bendiga con los dones que te hizo! ¡La seguridad está contigo! ¡Yo soy quien te la da!» Luego añadió: «¿Quieres contarme ahora la verdad y decirme cómo han llegado á ti esas pedrerías tan hermosas, que ningún rey de la tierra las posee parecidas?» El pescador contestó: «¡Oh rey del tiempo! ¡todavía tengo en casa lleno de esas pedrerías un cesto de pesca! ¡Es un regalo de mi amigo Abdalah del Mar!» ¡Y contó al rey toda su aventura con el marítimo, sin omitir un detalle! Pero no hay utilidad en repetirla. Luego añadió: «¡Porque hice con él un pacto sellado con la recitación de la Fatiha del Korán! Y por ese pacto me he comprometido á llevarle todas las mañanas por la aurora un cesto lleno de frutos de la tierra; y él se ha comprometido á llenarme el cesto con frutos del mar, como son estas pedrerías que ves.»
Al oír del pescador semejantes palabras, el rey
